
El sol…
el brillante sol
que empapo nuestras caras de nostalgia
y salpico tu cara con cristales
transfigurando tu rostro.
Mal gaste palabras comprando nuestra mentira
y me quede totalmente pobre en sentimiento.
El sol que avejento tu rostro y carcomió nuestro ser
ahogándolo en fuego pasión
haciéndola dispararse de extremo a extremo
hasta terminar agotando lo eterno
y mi cordura creo que feneció
entre la ligera ola de calor y los cambios climáticos.
La lluvia me confesaba que los ángeles sollozaban
y el fin estaba cerca,
pero mi poca credibilidad en los pronósticos
me hizo tomar la decisión de salir e ir a escudriñar
aún disputándome la vida ante la tormenta más amarga y seca,
contrapuse mi alma contra la corriente
Quise correr pero carecía ya de mis piernas
quienes se fueron caminando tan sosegadas
abrazadas del deseo y la lujuria que tu reflejabas.
Quise encubrir mi cuerpo pero los gusanos me ganaron
mis ojos estaban vacios,
totalmente idos
púes estos se imaginaban contigo aun tu no cerca.

Fue tan infructífero cosechar la semilla en días lluviosos
pues la materia carecía de vida, de corazón.
Quebrante entre notas derogadas de la lluvia y su sonido
representado en una grafología desproporcionada.
Se volatizaron y evaporaron nuestros sentimientos...
en gotas de tristeza y de soledad.
Las hojas caían desde el más robusto árbol
y parecía secarse el más fuerte roble.
Haciéndolo tan tembleque que parecía ser derrumbado
con el soplido del aliento en mi cuello
cuando solías cruzar las estaciones en mi ser.
Esperando a ser cortado para una familia hipócrita en navidad.
Donde la nieve como rojo sangre teñía las calles
forrándolas de remembranzas que no volverán…
Quise hacer un muñeco de nieve para salvar tu recuerdo,
le puse las ramas de nuestra familia
y el foco azul que un día diseñamos como nariz.
Me arranque los ojos por que la última imagen fuiste tú
y se los acomode de una forma artística pero abstracta.
Volatice entre los más profundos deseos
y quise ponerle mi corazón…
pero recordé que te lo había dado en mi último adiós.
Su estomago dibujaba un vacio enorme
Él me confeso que solo quería desaparecer.
Entonces capture ese instante solo ese instante…
lo único que pude rescatar con esa fotografía
para hacerla película de la ultima estación del año.
Te llame para mostrarte lo hermoso que podíamos crear pero tu ensordeciste.
El muñeco termino por fundirse en tu olvido.
Aun pasen las cuatro estaciones del año y tenga que decir adiós.
Eras como el sol y yo como la luna,
nos atraimos tanto pero cuando uno salía el otro se escondía.
Ensordeciendo y buscando el eclipse que más bien fue el fin.
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